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Recor Go rent a car ME ESTAFÓ

Opinión sobre Record Go

Recor go rent a car me estafó.
Solicitud nº 12663_Ref. Contrato de alquiler V/77-2019-7935 oficina Ibiza España
En respuesta a sus expresiones expuestas en el mail recibido en el día de la fecha, manifiesto lo siguiente:
Que en cuanto a la penalización impuesta por la limpieza del vehículo de referencia debo señalar que ustedes comprenderán que en un sitio turístico como Ibiza, destacado mundialmente por sus playas y calas, y que por ello es visitado por miles de turistas de todo el mundo, los rodados que son alquilados por los visitantes pueden presentar rastros de arena en sus interiores producto de la visita a esas playas y calas, situación que en este caso pudo ocurrir. Mas ello no implica, como ustedes afirman, que el vehículo por mí rentado hubiese presentado al ser devuelto una suciedad de tal importancia para imponer como cargo una limpieza mayor a la estándar. En efecto, el vehículo en este caso sólo presentaba algún rastro de arena. Me encargué personalmente de corroborar que ningún otro desperdicio, como papel, mapas, envases de bebidas, etc. quedara en su interior.
Adviértase además que el empleado de vuestra firma que recibió el rodado al ser devuelto en ningún momento formuló alguna observación al respecto, en cumplimiento –de haber sido cierto lo que ustedes afirman- del deber de asesoramiento y comunicación hacia sus clientes de las empresas de Rent a car, y sus dependientes, conforme a lo previsto por el artículo 125 del Decreto 20 año 2015 dictado en desarrollo de la Ley 8 del año 2012, de 19 de julio, de Turismo de las Illes Baleares.
Afirmo que dicho empleado de vuestra empresa ni siquiera señaló, mucho menos refirió, que el vehículo estuviera sucio, sea con restos de desperdicios o basura, o lleno de arena; tampoco que faltara alguno de sus accesorios –como el cobertor, o cualquier otro-, como ustedes afirman.
Es más. Al realizar el check out claramente y en presencia de mis acompañantes, le pregunté al empleado –un hombre joven alto, delgado y con gafas, a quien podría reconocer de volverlo a ver- si estaba todo en orden, respondiéndome afirmativamente.
Ahora bien, si con posterioridad el decidió informar otra cosa a lo que a mí me manifestó, y si ello fue por error o mala fe, desconozco sus motivos, deberá responder por su responsabilidad como empleado infiel, pero de ningún modo puede achacárseme como cliente, cuando soy totalmente ajeno a ello.
Reitero entonces que el rodado alquilado fue devuelto en óptimas condiciones, en cuanto a la suciedad propia del lugar por sus calas y playas, y sin faltante alguno.
De lo contrario el empleado debió hacer la advertencia, y obtener además algún elemento que avale sus afirmaciones, como vistas fotográfica o imágenes con fecha y hora cierta de la devolución, y que deberían obrar en poder de él o de ustedes, y que acredite que lo que aquí afirmo es falso.
De no ser así, con la sola afirmación del empleado que pudiera asentar en un informe posterior a la entrega del rodado, como ser, que faltó un cobertor, o un neumático, o una puerta, o la tapa del baúl, o cualquier otro accesorio, resultaría suficiente, sin más, para reclamar una suma de dinero que discrecionalmente considere la rentadora, situación de además de ser absurda e irracional, constituye un abuso de derecho.
Si bien es cierto que al rentar el vehículo suscribí un contrato, como ocurre habitualmente en estas operaciones, nunca se me notificó -ni informal ni formalmente- sea al recibir el vehículo o al retornarlo, en violación de la legislación vigente, que se recargaría en mi tarjeta de crédito, en forma vil y artera –varios días antes de recibir este mail-, una suma de dinero exorbitante que excede con creces el importe total que pagué por el vehículo con cobertura total y gps, vulnerando la confianza que deposité en vuestra empresa al entregar mis datos personales y crediticios.
Sostengo una vez más que el vehículo fue devuelto en óptimas condiciones.
No se ha adjuntado elemento de convicción alguno que pruebe lo contrario.
La exigencia de la empresa sólo se basa en una simple afirmación de uno de sus dependientes, y que, de ser así, fue ocultada al suscripto al momento de preguntarle a ese empleado si todo estaba en orden.
Es más. Personalmente al entregar el rodado abrí la tapa del baúl para retirar mi equipaje. Para ello levanté el cobertor que injustamente se me reclama; y que posteriormente habría desaparecido “misteriosamente”. Supongo que el lugar de devolución debe contar con cámaras de seguridad que avalen lo que aquí afirmo.
Por todo ello, niego los cargos que se me imputan, y de no quitar el importe que cuestiono equivalente a 388,80 dólares estadounidenses cargados en mi tarjeta de crédito iniciaré las acciones y reclamos administrativas y judiciales que pudieran corresponder, y ante el Registro de la Dirección General Competente en Materia de Consumo, y Dirección General de Turismo de la Comunidad Autónoma de Illes Balears.
Atentamente.
Alejandro Rosales

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